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Gabriel Balle Cabot.

Más de veinte años estudiando, practicando e investigando el Reiki.

Mi camino comenzó en 2005 con el sistema de Reiki Japonés. Desde entonces he dedicado mi vida al estudio de éste y otros sistemas como el Egipcio y el Karuna-Hindú, a investigar su historia y evolución, a escribir un libro y a desarrollar proyectos con un mismo propósito: comprender el Reiki en profundidad y compartir ese conocimiento.

Te invito a conocer mi historia, mi forma de entender el Reiki y el trabajo que he desarrollado a lo largo de estos años.

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Acerca de este sitio...

Este sitio nace con el deseo de reunir en un mismo lugar mi trayectoria, mi forma de entender el Reiki y los proyectos que he desarrollado a lo largo de los años.

Aquí encontrarás información sobre mi recorrido personal, los diferentes sistemas de Reiki con los que trabajo, el libro que he escrito y otros proyectos de divulgación que han surgido fruto del estudio, la práctica y la enseñanza.

Si has llegado hasta aquí, te invito a recorrer este camino conmigo y a descubrir una forma de entender el Reiki basada en el aprendizaje continuo, el respeto por sus diferentes tradiciones y el deseo de compartir el conocimiento de una manera clara y cercana.

¿Qué es Reiki?

Reiki es una práctica energética orientada al bienestar integral de la persona. Mediante la canalización consciente de la energía vital, ayuda a crear un estado de relajación profunda, favoreciendo el equilibrio físico, emocional, mental y espiritual.

Durante una sesión, la energía fluye de forma natural allí donde más se necesita, promoviendo un estado de armonía y serenidad. Aunque cada experiencia es única, muchas personas describen una sensación de calma, claridad y renovación tras recibir Reiki.

Con el tiempo, su práctica se convierte también en un camino de crecimiento personal, de mayor conciencia y de conexión con uno mismo. Más que una técnica, Reiki es una invitación a recuperar el equilibrio interior y a cultivar una relación más consciente y armoniosa con la vida.

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Mi camino hacia el Reiki.

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A principios de los años 2000 acudía a una terapeuta para tratar unos dolores de espalda. Además de masajes y otras técnicas, utilizaba la imposición de manos como parte de sus tratamientos. Fue con ella con quien descubrí por primera vez el trabajo con la energía. Un día, al terminar una sesión, me dijo que le dolía la cabeza y me pidió que fuera yo quien le impusiera las manos. Me sorprendió mucho su petición. Nunca había hecho algo así y, aunque al principio me negué, terminó convenciéndome. Recuerdo perfectamente aquel momento. Ella estaba tumbada en la camilla y yo coloqué mis manos sobre su cabeza. A los pocos instantes empecé a sentir unas sensaciones completamente nuevas para mí. No sabía explicar lo que estaba ocurriendo, pero sentía que había una energía que fluía de forma natural a través de mis manos. Aquella experiencia me impresionó profundamente. Al terminar, me dijo: —Tú tienes que dedicarte a esto. Yo no entendía muy bien a qué se refería. Ni siquiera me había planteado que pudiera hacer algo parecido a lo que ella hacía. Sin embargo, aquella experiencia se repitió en varias ocasiones y, poco a poco, también comencé a imponer las manos a algunas personas de mi entorno más cercano. Con el tiempo empecé a encontrarme cada vez más cansado. Aparecieron mareos y una sensación de agotamiento que no lograba comprender. Cuando se lo conté a mi terapeuta, fue muy clara: —No vuelvas a poner las manos a nadie hasta que hayas hecho un curso de Reiki. Recuerdo perfectamente mi respuesta: —¿Reiki? ¿Qué es eso? Entonces me explicó que al imponer las manos estaba utilizando mi propia energía y que, además, podía verme afectado por la energía de la persona tratada. Me dijo que la iniciación del Reiki era precisamente lo que permitía canalizar la energía Reiki sin utilizar la propia, y por eso insistió en que no continuara haciendo tratamientos hasta haber recibido esa formación. A partir de entonces comencé a buscar información y, aunque en aquella época no era fácil encontrar cursos de Reiki en Mallorca, seguí investigando. Mientras tanto realicé un curso de Bioenergética en el que enseñaban la imposición de manos y también cómo protegerse, esto me ayudó a comprender mejor el trabajo energético y a protegerme durante las terapias, pero aun así no fue suficiente ya que en Bioenergética no se recibe una iniciación como en el Reiki, y por lo tanto se da energía propia. Finalmente encontré un lugar en Palma de Mallorca donde daban cursos de Reiki y el 20 de septiembre de 2005 recibí mi primera iniciación en Reiki Japonés. Para mí supuso un antes y un después. La forma de vivir la terapia energética cambió por completo y comprendí el sentido de aquello que mi terapeuta me había explicado tiempo atrás. Desde entonces he continuado estudiando, practicando y profundizando en diferentes sistemas de Reiki, un camino de aprendizaje que sigue acompañándome cada día.

Mi forma de entender el Reiki.

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Después de más de veinte años estudiando, practicando y enseñando Reiki, mi forma de entender esta disciplina ha ido evolucionando. Muchas de las ideas con las que comencé han cambiado con la experiencia, la práctica y el contacto con alumnos y pacientes. Hoy entiendo el Reiki de una manera diferente a como lo entendía cuando recibí mi primera iniciación. A menudo se presenta el Reiki como una terapia de imposición de manos dirigida a otras personas. De hecho, en muchos cursos de primer nivel se enseña antes cómo tratar a los demás que cómo trabajar con uno mismo. Sin embargo, mi experiencia me ha llevado a plantearme una pregunta muy sencilla: Si todavía no he aprendido a cuidarme a mí mismo, ¿estoy realmente preparado para cuidar de los demás? Con el paso de los años comprendí que el verdadero camino del Reiki comienza por uno mismo. El autotratamiento, la práctica diaria, el crecimiento personal y el trabajo interior son, para mí, la base sobre la que se construye todo lo demás. Esta forma de entender el Reiki también ha transformado mi manera de enseñar. Si en mis primeros años ponía el énfasis en aprender técnicas, hoy intento transmitir una idea muy sencilla: Primero yo. Es decir, primero aprender a conocerse, a equilibrarse y a vivir el Reiki en la propia vida. Después llegará el momento de compartirlo con los demás. A lo largo de los años he conocido alumnos que, pocos días después de recibir su primera iniciación, ya querían dedicarse profesionalmente a dar terapias. Esa experiencia también me hizo reflexionar y revisar mi forma de enseñar. Hoy creo que convertirse en un buen terapeuta requiere tiempo, experiencia y un profundo trabajo personal. En mi opinión, la capacidad de ayudar a otras personas no depende únicamente de conocer técnicas o símbolos. Está profundamente relacionada con el crecimiento interior de cada practicante. Cualidades como el amor, la empatía, la compasión, el deseo sincero de servir a los demás, la humildad o la ausencia de ego o de avaricia, no se aprenden en un fin de semana; se cultivan poco a poco, a lo largo de los años, y son las que, para mí, dan verdadero sentido al Reiki. Por eso considero que el Reiki no es un hobby ni una actividad que deba tomarse a la ligera. Cuando trabajamos con otras personas estamos acompañándolas en aspectos importantes de su vida y de su bienestar, y esa responsabilidad merece preparación, compromiso y respeto. Con los años también he comprendido que el aprendizaje del Reiki no termina cuando finaliza un curso. Los manuales, las técnicas y los protocolos son fundamentales, porque nos proporcionan una base sólida sobre la que comenzar a caminar. Sin embargo, con el tiempo, la práctica y la experiencia nos enseñan que el Reiki también invita a desarrollar algo más profundo: la capacidad de escuchar. Recuerdo una experiencia que marcó mi forma de entender esta enseñanza. Poco después de iniciarme, alguien me comentó que le dolía la cabeza y decidí hacerle un tratamiento de Reiki. Seguí paso a paso las posiciones que aparecían en el manual, tal y como me habían enseñado. Sin embargo, durante toda la sesión tenía una intuición muy clara que me decía una y otra vez: «Pon las manos sobre su frente». Como aquella posición no figuraba en el protocolo, preferí no hacerlo. Al terminar, el dolor continuaba más o menos igual. Al día siguiente fue al médico y le diagnosticaron una sinusitis. Aquella experiencia me hizo reflexionar. Comprendí que los manuales son imprescindibles para aprender, pero que no pueden sustituir la experiencia ni la sensibilidad que se desarrollan con los años. Desde entonces procuro enseñar ambas cosas: primero una base sólida, después la práctica constante y, poco a poco, aprender a escuchar aquello que el Reiki nos va mostrando en cada momento. Por eso no enseño el mismo Reiki que aprendí en 2005. Enseño un Reiki que ha ido evolucionando conmigo, enriquecido por la práctica, la experiencia, la reflexión y el aprendizaje continuo. Y confío en que dentro de unos años seguiré descubriendo nuevas formas de comprenderlo y de compartirlo. Con el tiempo he llegado a una conclusión muy sencilla: el Reiki no empieza ni termina en una camilla. El Reiki es una forma de vivir. Está presente en la manera en que nos relacionamos con los demás, en cómo afrontamos las dificultades, en cómo cuidamos de nosotros mismos y en las pequeñas decisiones de cada día. Esa es, al menos, la forma en la que yo vivo y entiendo el Reiki. No pretendo que sea la única, pero sí es la que la experiencia me ha enseñado y la que procuro transmitir cada vez que escribo, acompaño a una persona o imparto un curso. "El Reiki se aprende en un curso, pero se comprende practicándolo."

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Japonés

El método de sanación natural conocido hoy en día como Reiki fue redescubierto a principios del siglo XX, en 1922, por el maestro Mikao Usui en Japón. Tal y como él lo enseñaba, se conoce como Sistema Japonés y constituye la base para dar los primeros pasos en el mundo del Reiki.
Es el sistema más adecuado para quienes se inician en esta práctica. Actualmente, lo enseño en cuatro grados: Shoden, Okuden, Shinpiden y Gokuikaiden.

Un sistema de Reiki es un método de enseñanza y práctica del Reiki que reúne sus propios principios, técnicas y procedimientos, ofreciendo una forma específica de comprender, transmitir y aplicar la energía Reiki. En la actualidad existen diversos sistemas de Reiki claramente diferenciados, cada uno con su propio origen y evolución. A lo largo de la historia, el ser humano ha trabajado con la energía en distintas épocas y lugares, y el Reiki, como práctica, ha aparecido y desaparecido en diferentes momentos. Hoy vivimos una etapa en la que esta disciplina ha resurgido con fuerza, especialmente desde que fue redescubierta por Mikao Usui en 1922. A partir de entonces, distintos maestros han desarrollado y transmitido diversos sistemas, cada uno con sus propias técnicas y símbolos. Aunque pueden variar en estructura, enfoque o nivel de complejidad, todos comparten una misma esencia: canalizar la energía para favorecer la sanación, el equilibrio y el bienestar, tanto en uno mismo como en los demás, a través de la imposición de manos y su aplicación en la vida cotidiana. Entre los sistemas más extendidos y reconocidos a nivel internacional se encuentran, el Reiki Egipcio, el Reiki Japonés y el Karuna-Hindú, que son los que yo enseño.

Mis sistemas de Reiki.

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Egipcio

El Reiki Egipcio es un sistema de Reiki descubierto por Patrick Zeigler, cuando fue iniciado en la cámara del rey de la Gran Pirámide de Keops en 1979. Patrick se refirió a esa energía como Sekhem que significa Poder de Poderes. Este Sistema tal y como yo lo enseño, deriva del Sekhem Seichim Reiki. Es el sistema de Reiki recomendado para terapeutas avanzados, que hayan alcanzado el nivel Shinpiden del  Japonés.

Actualmente lo enseño en un solo curso a nivel de maestría.

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Karuna - Hindú

El sistema Karuna - Hindú, tal y como lo enseño, deriva del Reiki Karuna, y éste, a su vez, del sistema Tera Mai. La fundadora del Tera Mai es Kathleen Ann Milner, quien afirmó haberlo canalizado de Sai Baba de Shirdi, en India, y lo denominó inicialmente “Sai Baba Reiki”. Se considera uno de los sistemas más potentes que se conocen en la actualidad y es especialmente adecuado para terapeutas profesionales.

Actualmente lo enseño en dos niveles, practicante y maestría.

Mi historia con el Reiki Japonés.

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Fui iniciado por primera vez en Reiki en septiembre de 2005. Después de mucho buscar, tal y como contaba en la sección Mi camino hacia el Reiki, encontré un curso de primer nivel de Reiki Japonés en Palma de Mallorca. La experiencia fue tan positiva que no esperé siquiera a completar los tradicionales 21 días de práctica antes de realizar el segundo nivel. Apenas dos semanas después ya estaba cursándolo y, poco tiempo más tarde, también recibí la iniciación del tercer nivel. Disfrutaba tanto aprendiendo que, siempre que tenía la oportunidad, volvía a asistir a los cursos para repetirlos y seguir profundizando en sus enseñanzas. Incluso participé en un retiro de Reiki que mi maestra organizó en Lérida, donde también impartía formación. Fueron años muy especiales, en los que disfrutaba enormemente aprendiendo y practicando Reiki. Sin embargo, con el paso del tiempo empecé a sentir que necesitaba seguir avanzando. Con mi maestra solo quedaba pendiente el curso de Maestría, pero en aquel momento no tenía intención de dedicarme a impartir cursos, por lo que sentía que mi camino debía continuar por otra dirección. Comencé entonces a buscar nuevas posibilidades de formación y encontré la página web de un maestro de Madrid. Al revisar el contenido de sus cursos descubrí símbolos, técnicas y enseñanzas que yo desconocía. Aquello despertó inmediatamente mi interés y decidí inscribirme. El sábado se impartía el primer nivel y el domingo el segundo. Como ya llevaba alrededor de un año y medio practicando Reiki y tenía una buena base, decidí realizar ambos cursos durante el mismo fin de semana. La experiencia superó todas mis expectativas. Sabía que encontraría contenidos nuevos, pero no imaginaba hasta qué punto ampliarían mi forma de entender el Reiki. Aquella formación marcó un nuevo comienzo. Era marzo de 2007. A los pocos meses recibí el tercer grado y, antes de finalizar ese mismo año, completé la Maestría en Reiki Japonés. Poco después nació mi primera página web, www.reikienmallorca.com, desde la que comencé a dar a conocer mi trabajo. Poco a poco fueron llegando personas interesadas en recibir terapias, realizar cursos o ambas cosas. Así comenzó una etapa que se prolongó durante más de once años, dedicada a la práctica, la enseñanza y la terapia con Reiki. En 2019 mi camino dio un nuevo giro. Hacía ya cuatro años que había sido iniciado en los Registros Akáshicos y había adquirido una amplia experiencia en la lectura y la canalización. Durante una de esas canalizaciones, mis Guías me transmitieron que había llegado el momento de redactar mis propios manuales de Reiki. Hasta entonces utilizaba en mis cursos los manuales de mi maestro, los mismos con los que yo había sido formado. Sin embargo, comprendí que había llegado el momento de crear unos materiales que reflejaran mi propia experiencia, el trabajo realizado durante todos aquellos años, mi forma de entender el Reiki y también mi manera de enseñarlo. Durante aproximadamente diez meses trabajé en la elaboración de esos nuevos manuales. Desde entonces son los que utilizo en mis cursos, ya que representan fielmente mi experiencia y me permiten enseñar el Reiki de una forma mucho más coherente con quien soy. En los últimos años he continuado profundizando en el Sistema Japonés con más dedicación que nunca, buscando comprender cada vez mejor la esencia del Usui Reiki Ryōhō. Ese proceso me ha llevado a revisar nuevamente mis manuales, replantear algunos aspectos de mi enseñanza y seguir evolucionando en mi forma de entender el Reiki. Siento que este camino todavía no ha terminado. Al contrario, creo que aún me queda mucho por aprender, descubrir y compartir.

Mi historia con el Reiki Egipcio.

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En el año 2015, diez años después de mi primera iniciación en el sistema Japonés y ocho desde mi iniciación en el Karuna, acudí a un curso de Sekhem Seichim Reiki. Hacía mucho tiempo que quería hacerlo, pero nunca encontraba el momento; sin embargo, a principios de ese año sucedió. Al terminar el curso y volver a casa, tenía una sensación agridulce. Por una parte, sentía una energía fabulosa: muy suave, amorosa y potente a la vez; pero, por otra, hubo dos cosas que no me gustaron. La primera era que no “conectaba” con el manual: era difícil de entender y me costaba mucho leerlo. La segunda era que la iniciación resultaba, para mí, extremadamente larga y complicada. Todo ello hizo que lo dejara un poco de lado y me centrara más en el sistema Karuna. A comienzos de 2019, durante una canalización, recibí la indicación por parte de mis Guías y Maestros Espirituales de redactar mis propios manuales de Reiki, ya que hasta entonces había utilizado los de mi maestro. Estos debían estar en sintonía con mi experiencia personal tras años de práctica, formación y enseñanza. Durante meses trabajé en los sistemas Japonés y Karuna. En octubre de 2019, durante una canalización, hablaba con mis Maestros Espirituales sobre el manual del sistema de Reiki Sekhem Seichim, o Reiki Egipcio, y ahí la cosa cambió. Con los sistemas Japonés y Karuna, siguiendo sus indicaciones, había hecho algunos cambios y añadidos, pero la base de los cursos seguía siendo la misma. Sin embargo, con el Reiki Egipcio empecé a recibir una información que no me habían enseñado en el curso en el que había sido iniciado. Todo era nuevo: técnicas, ejercicios, nuevas propiedades y usos de los símbolos, y una iniciación más sencilla y eficaz. A medida que iba recibiendo toda esa información, me di cuenta de que me estaban dando un curso de Reiki; que aquello no eran unas simples canalizaciones o lecturas de Registros Akáshicos, sino que detrás había un curso de Reiki Egipcio totalmente renovado. Estas canalizaciones y lecturas de Registros Akáshicos acerca de este sistema duraron hasta finales de noviembre, momento en el que terminé de redactar el nuevo manual: más sencillo, más práctico y más fácil de usar. Después de su aprobación, impartí el primer curso del nuevo sistema de Reiki Egipcio en Madrid los días 11 y 12 de enero de 2020. Desde entonces, lo sigo practicando y disfruto mucho de la energía Sekhem.

Mi historia con el Reiki Karuna-Hindú.

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En el año 2007 fui iniciado en el sistema Karuna. Este sistema contiene símbolos que, según la tradición, fueron canalizados a Kathleen Ann Milner por Sai Baba de Shirdi. Kathleen Ann Milner es una maestra estadounidense que comenzó su formación en Reiki durante la década de 1980, alcanzando niveles avanzados dentro del sistema tradicional japonés. Con el paso del tiempo, desarrolló su propio enfoque, considerando que el Reiki practicado en Occidente estaba incompleto y podía enriquecerse con otros elementos energéticos. Movida por esta idea, viajó a la India en busca de una comprensión más profunda y de energías que consideraba más elevadas. Durante su estancia en la India, vivió diversas experiencias espirituales vinculadas a Sai Baba de Shirdi, a quien atribuye la transmisión de nuevos símbolos, técnicas y métodos de iniciación. A raíz de estas vivencias, creó un nuevo sistema al que denominó “Tera Mai”. El trabajo de Milner ha influido en el desarrollo de otros estilos contemporáneos, como el Karuna Reiki, aunque estos han evolucionado de manera independiente con el tiempo. Karuna Reiki no es una rama directa de Tera Mai, pero sí comparte con él ciertas raíces e influencias dentro del Reiki moderno. Ambos sistemas reflejan un mismo proceso: la reinterpretación y expansión del Reiki más allá de su forma tradicional japonesa. En este sentido, los sistemas Karuna Reiki y Tera Mai están relacionados porque surgen dentro de ese contexto de evolución contemporánea del Reiki, aunque difieren en estructura y enfoque. El sistema Tera Mai fue desarrollado por Kathleen Ann Milner como una ampliación del Reiki, incorporando nuevas prácticas, símbolos y una visión más integradora de la energía. En él se combinan distintas corrientes energéticas, como Seichim, con la intención de ampliar el alcance del Reiki tradicional. Por su parte, el Karuna Reiki fue desarrollado posteriormente por William Lee Rand. Este sistema también introduce nuevos símbolos y técnicas, pero pone un énfasis especial en la compasión, ya que “karuna” significa precisamente eso. En mi caso, tras ser iniciado en Karuna en 2007 y practicarlo durante más de 18 años, en 2026 comienzo a recibir canalizaciones de Kwan Yin. En estas experiencias se me indica la necesidad de realizar ciertos ajustes en el sistema, destinados únicamente a mi práctica personal y a quienes sigan mi linaje. La esencia del sistema se mantiene intacta: la iniciación y los símbolos —elementos fundamentales del Reiki— no han sido modificados. Sin embargo, he integrado nuevas técnicas y ejercicios que, a lo largo de los años, han demostrado ser especialmente efectivos en mi práctica, y que considero valioso compartir con mis alumnos, como por ejemplo el Escudo de Narayana, llamado también Narayana - Kavaca, además de mantras y meditaciones como la Dhyana. El manual ha sido completamente renovado, elaborado desde mi experiencia, conocimientos y una forma personal y profunda de comprender el Reiki.

Mi libro:

"Treinta y cinco reflexiones sobre el Reiki".

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La idea de escribir un libro no surgió de un día para otro. Durante años fue una idea que aparecía una y otra vez en mi mente. Hacía esquemas, pensaba en posibles capítulos e imaginaba cómo podría dar forma a un libro sobre Reiki desde mi propia experiencia. Sin embargo, siempre encontraba algún motivo para posponerlo. Quizá no era el momento, quizá todavía me faltaba algo por aprender o, simplemente, aparecía la duda de cómo sería recibido por quienes lo leyeran. Hasta que un día sentí que había llegado el momento de dejar de pensar en el libro y empezar a escribirlo. Lo que comenzó como una recopilación de pensamientos terminó convirtiéndose en "Treinta y cinco reflexiones sobre el Reiki", un libro formado por treinta y cinco capítulos nacidos de muchos años de práctica, enseñanza y reflexión. Cuando alguien se acerca al Reiki por primera vez, suele hacerlo con expectativas, dudas o ideas previas sobre lo que encontrará. Con el tiempo y la práctica, cada persona descubre su propia forma de vivir y comprender esta disciplina. Con este libro puede ocurrir algo parecido. Quien lo tenga entre sus manos puede imaginar que encontrará un manual sobre Reiki o una guía sobre cómo practicarlo. Sin embargo, ese no era mi propósito al escribirlo. No pretendo dar lecciones ni decir a nadie cómo debe vivir el Reiki. Simplemente comparto mi experiencia personal y las reflexiones que esta práctica ha despertado en mí a lo largo de los años. En cierto modo, este libro también cuenta una historia: mi historia con el Reiki. No es un manual técnico. No explica la historia del Reiki ni enseña técnicas, símbolos o procedimientos. Es una invitación a detenerse, reflexionar y descubrir el Reiki desde una perspectiva personal, cercana y profundamente humana. Si estas páginas consiguen acompañar al lector en algún momento de su propio camino con el Reiki, sentiré que el propósito con el que fueron escritas se habrá cumplido. Y si alguna persona descubre el Reiki a través de este libro y encuentra en él algo que le ayude a mejorar su vida, sentiré que todo el esfuerzo habrá merecido la pena.

¿Qué ofrezco?

Terapias individuales

Las terapias de Reiki están orientadas a personas que desean equilibrar su energía, reducir el estrés y favorecer su bienestar integral. A través de sesiones personalizadas, se trabaja de forma suave y profunda para armonizar cuerpo, mente y emociones.
Durante cada sesión, se realiza la imposición de manos en un ambiente tranquilo y cuidado, facilitando la relajación y promoviendo la capacidad natural del organismo para restablecer su equilibrio. 

Cursos de Reiki

Mis cursos de Reiki están diseñados en un formato intensivo de 18 a 20 horas, impartidos en 2 días.
El sistema Japonés consta de cuatro niveles  Shoden, Okuden, Shinpiden y Gokuikaiden, se imparten de forma independiente cada uno en su propio curso.
El sistema Egipcio se ofrece en un curso intensivo de dos días. Por su parte, el sistema Karuna - Hindú consta de dos niveles, Practicante y Maestría, cada uno con su correspondiente curso.

Eventos y retiros

Los retiros de Reiki están dirigidos a mis alumnos que ya han realizado formación en los distintos sistemas que imparto. Tras un período de práctica personal en casa, estos encuentros ofrecen la oportunidad de profundizar y consolidar lo aprendido.
Durante el retiro, trabajamos de manera más intensiva la meditación, la imposición de manos y la conexión con la energía Reiki, en un entorno propicio para la calma, la integración y el crecimiento personal.

Disfruto transmitiendo mis conocimientos a otras personas para que gocen de una vida mejor. Mi pasión es ayudar a los demás y apoyarles en su camino.

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“El camino hacia la sanación comienza con el autoconocimiento y el amor propio. Si quieres, te acompaño en este viaje hacia tu paz interior”

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